Claro de Luna
Perdí la Luna Llena de octubre, la más alta.
Supongo su primer albor, amarillo, como el sarro de mis dientes.
Rojo para el licántropo que de vez en vez se apodera de mi pecho.
La noche más oscura también cuando hay una nueva; el ciclo continua, una Luna más.
Hablar del día de los muertos, o los espantos, solo hace eco en alguna posición geográfica.
La noche de los conjuros potentes. Los conjuros del amor.
Alguna jungla me separaba de la luz reflejada en la única cara que veo.
Bola cuyo centro se define encima de mi… de los radios no hablemos.
Apelmazados los tubérculos de hidromurias marchando militarmente al ritmo del batir de tu inminente partida.
Siendo ambos, causa y necesidad, ambas perennes solo en un mundo ideal.
Perdí mi Luna Llena de octubre.