Soy un brócoli.
He pensado varias veces en como será la primera vez que tope contigo al final de un callejón sin salida.
Solita (te saldrá el coqueteo) ya, sin más, sabremos escuchar el timbre de nuestras voces, la mía primero, como siempre, y luego la de la retaguardia, la tuya, como nunca, será fácil decir secretos.
El juego jugado está en cierto estado, sin calificativos, una excusa para ser heurísticamente asertivos.
El juego jugado está en cierto estado, la jugada se ha hecho, la coartada está hecha trizas, ahora solo queda el fulgurante y visceral trato del volado, una cara o la otra, ¿cuál te juego?.
Barbaro o guerrero, suave o terso; lo importante es mantener la pelota en el aire o pasarla por el agujero.
Un fluido pecaminoso se derrama por tus comisuras, ungüento del alma en algunas tradiciones, los secretos se deben decantar antes de beberlos gota a gota.
Afuera de tu cuerpo la fiesta, por dentro la santidad de un franciscano descalzo.
Así eres esfera, y circunferencia por ende.
Decido guerrero, terso guerrero.